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LA
CATEDRAL
Construida sobre el solar de unas termas romanas del
siglo II, que fueron convertidas en palacio real por Ordoño
II en el siglo X. Este palacio se donó luego a la Iglesia
para erigir una basílica que el obispo don Pelayo reedificó
de 1065 a 1073. En los primeros años del siglo XIII hubo
necesidad de transformar el templo que resultaba insuficiente.
En tiempos del obispo
Manrique de Lara, el maestro Enrique, que ya había trabajado
en la catedral de Burgos, emprendió las obras: hay constancia
de que en 1258 se estaba edificando la cabecera de lo
que habría de ser un perfecto modelo del arte gótico,
que quedaría concluido en el mismo siglo por el maestro
Juan Pérez. |
La gran fachada occidental está formada
por dos torres, la de las Campanas y la del Reloj, que
flanquean el pórtico abocinado con rica decoración escultórica,
en el que trabajaron el maestro Enrique, Juan Pérez y
Pedro Cibriánez.
Lo componen cinco arcadas desiguales
que preceden a las tres portadas; la central está presidida
desde el parteluz por una copia de la imagen de la Virgen
Blanca, cuyo original se encuentra en el interior del
templo.
A cada lado de la puerta hay tres esculturas de apóstoles,
sobre los que cabalgan las tres arquivoltas decoradas
con figuras que representan el Juicio Final, tema que
ocupa la parte inferior del tímpano de la portada, y
sobre el que se ve al Salvador como Juez Universal,
flanqueado por ángeles con símbolos de la Pasión, la
Virgen y San Juan; las puertas de madera son del siglo
XVI.
Junto a la torre de las Campanas se encuentra la portada
de San Juan, también flanqueado por esculturas de santos,
profetas y reyes, y en cuyo tímpano, apoyado sobre un
dintel adornado con ángeles músicos, se desarrollan
varias escenas evangélicas; también las puertas son
renacentistas.
El hastial central está adornado con el espléndido rosetón
de la Gloria, que destaca sobre los ventanales del triforio.
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La fachada
meridional es la más suntuosa de las dos laterales. Se
compone de un triple pórtico; la portada central es la
llamada de San Froilán, la de la derecha todavía conserva
restos de la policromía original; las tres arquivoltas
están decoradas con ángeles y el tímpano con relieves
alusivos posiblemente a la historia del santo obispo;
la otra portada lateral, llamada de la Muerte, aparece
ornamentada con castillos, leones y decoración vegetal.
El ábside se apoya sobre la parte oriental de la antigua
muralla y forma una auténtica sinfonía de ventanales,
contrafuertes, arbotantes y pináculos. La planta de
la catedral, parecida a la francesa de Reims, es de
cruz latina, con tres naves separadas por finos y altos
pilares, cubierto todo con bóvedas de crucería. |
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La colección de vidrieras
es única y alcanza el número de de
737, con una superficie de más de 1.765 metros
cuadrados. Hay vidrieras de los siglos XIII al XX, algunas
de ellas según cartones del pintor Nicolás
Francés, del siglo XV.
El retablo mayor actual es un pequeño
resto del que en la primera mitad del siglo XV realizara
Nicolás Francés, uno de los mejores representantes
del estilo gótico internacional en Castilla. Desde
1724 hasta la restauración del templo, a fines
del siglo XIX, ocupó su lugar un gran retablo barroco
realizado por Simón Gavilán Tomé
y su sobrino Narciso Tomé, que luego fue trasladado
al convento de san Francisco. En el altar mayor se encuentra
la doble arca de San Froilán, de madera chapada
en plata, con bellos relieves renacentistas, que realizó
en 1519 el orfebre Enrique de Arfe. El coro es
uno de los más antiguos de España; fue ejecutado
en la segunda mitad del siglo XV por el flamenco Jusquín,
si bien la talla de las sillas de nogal corrió
a cargo del imagienero Juan de Malinas y de Diego Copin
de Holanda. En los ángulos de la sillería
lata y en los de la baja se añadieron, en el siglo
XVI, unos tableros de Bautista Vázquez. Las puertas
de los corillos y los cuatro tableros de la parte delantera
fueron añadidos en el siglo XVIII por Narciso Tomé.
Está dividido en dos coros; el del obispo, en el
lado de la epístola, y el del Rey, en el del evangelio;
el coro bajo muestra escenas del Antiguo Testamento y
el alto está ocupado en su mayor parte por santos.
El trascoro fue realizado en el siglo XVI por Esteban
jordán, a quien pertenecen los relieves que lo
adornan; el hermoso crucifijo de remate es obra de Bautista
Vázquez. |
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Las capillas guardan buenas piezas
artísticas de diferentes épocas y estilos:
entre ellas cabe citar la de San Francisco, con una magnífica pila
bautismal renacentista de Juan de Badajoz; la del Dado,
con pinturas de Nicolás Francés y una buena
talla de San Sebastián, de Bautista Vázquez;
la Libería o capilla de Santiago, buen ejemplo
del gótico florido, construida por Juan de Badajoz
en 1492 y decorada con vidrieras de Diego de Santillana
en 1507; la de la Virgen del Camino, con sepulcros góticos
y un lienzo del Salvador, de Diego Valentín Díaz,
frente a la cual se encuentra el rico sepulcro del rey
Ordoño II, de fines del siglo XII y ampliado en
el XV. En el crucero hay un gran retablo de fines del
siglo XV que procede de Quintanilla del Olmo (Zamora).
En el oratorio se conserva un retablo de Churriguera,
fechado en 1729. El vestíbulo que da paso al claustro
está decorado con esculturas románicas pertenecientes
al primitivo templo. El
claustro tiene dos partes, una gótica del siglo
XIII y otra renacentista realizada en 1540 por Juan de
Badajoz. Se accede a él a través de una
portada gótica con puertas de nogal decoradas con
relieves de gran calidad, como el de la anunciación
que sido atribuido a Juan de Juni. En el claustro hay
varias pinturas murales al temple realizadas por Nicolás
Francés, numerosos sepulcros góticos y un
altar plateresco que ejecutó Juan de Badajoz. Una
gran escalera plateresca del mismo artista conduce a la
sala capitular.
El Museo
Catedralicio, instalado en las dependencias capitulares
con acceso desde el claustro, atesora una buena colección
artística integrada por una notable escultura gótica
del rey Ordoño II; varios ricos códices,
entre los que sobresalen el antifoniario mozárabe
del siglo XI y la Biblia y tablas y esculturas de varios
estilos. El archivo es uno de los más ricos de
España en Códices y documentos de todas
clases.
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