Según reza la tradición, tras hacer una rogativa ante San Isidoro , la lluvia llegó abundantemente a loas tierras de nuestra provincia. Posteriormente se acudió para solicitar nuevos milagros y fueron concedidos, según cuenta la tradición. En agradecimiento la ciudad, representada por su Ayuntamiento, acude voluntariamente cada a ño a la Basílica de San Isidoro para ofrecer un cirio de una arroba y dos hachas de cera.
En el claustro de San Isidoro, el Cabildo acepta el ofrecido presente, pero deja patente su carácter obligatorio o de foro.
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Debido a la discrepancia sobre el carácter de obligatoriedad o no de la ofrenda, los representantes de ambas Instituciones entablan una batalla dialéctica ante el público, de su arte oratora.
Al final, hay empate, y la discusión queda aplazada para el siguiente año.
El hecho de las tres reverencias, que los Miembros Representantes del Municipio hacen al despedirse del Cabildo han dado nombre popular a la fiesta:“Las Cabezadas”, más difundido que el de “Foro u Oferta”. |