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CABEZADAS 2009

cabezadas

Reinando Fernando II Rey de León, por el año 1158,  se sufrió  un año de sequía extrema,  con las consiguientes pérdidas para los agricultores con sus cosechas arruinadas y los problemas de abastecimiento para los habitantes de la ciudad.
Dada esta situación, se llevaron a cabo plegarias que  hasta el momento parecían que no habían surtido el más mínimo efecto, y la sequía continuaba preocupando al pueblo. Es por ello, que se toma la determinación de sacar las reliquias de San Isidoro en procesión y llevarlas de romería hasta el Monte de San Isidro.
Durante el recorrido , se sucedían los rezos y las peticiones para que el Señor hiciera llegar la lluvia a los campos y tierras de León.
Sucedió el milagro: una vez las reliquias hubieron llegado al Monte de San Isidro, el agua bendijo León y llovió.
Cuando se disponían a devolver las reliquias a la Basílica de San Isidoro, no podían con ella, ni tan siquiera los hombres más fuertes podían. No daban con la solución, hasta que pensaron en la inocencia de los niños y estos fueron los únicos capaces de portar las reliquias de nuevo hasta la Basílica de San Isidoro. Esto se interpretó como una "señal divina" , de que Dios ni el cielo querían que se sacasen estas reliquias de nuevo del templo. El juramento del Rey fue "Voto y promesa de la ciudad de no volver a sacar las reliquias del santo, de su templo de San Isidoro ... Y también en forma de ciudad, el voto o censo, de hacer cada año una ofrenda al santo".
Es de aquí, de donde  viene el origen de la ceremonia del foro y oferta, más conocido como las Cabezadas.
La Corporación desfila desde el Ayuntamiento, ataviada con sus mejores ropas y portando la vara de mando y tres hachones de cera , uno de ellos de gran tamaño, en dirección a la entrada de la Basílica, donde les espera el Clero.
Saludan en la Plaza de San Isidoro y se meten al claustro de la Colegiata de San Isidoro.
Alli les recibe el Cabildo de San Isidoro y todos sus componentes, momento en el que comienzan y las Cabezadas.
Es un acto que suele ser muy entretenido y con diálogos muy interesantes por ambos representantes (Cabildo y Pueblo) en tono jocoso y cordial empieza, un toma y daca, hablando de la historia y de otras ceremonias celebradas con anterioridad.
Oferta o foro, foro u oferta, o ambas cosas a la vez.
Una vez concluido el diálogo entre las dos partes, se procede a ofrecer un cirio de tamaño reglamentario, por parte de la corporación Municipal
Se realiza en el claustro del interior de la Basílica de San Isidoro, después de lo cual , se celebra una misa y al finalizar la ceremonia, se despiden ambas partes. Se celebra el segundo domingo después de Pascua.
Tres cabezadas de despedida y nunca se da la espalda. Eso es lo que se dice reverencia, cortesía, ensayo y costumbre.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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